Creo que a mi corta y temprana edad, aún no comprendo bien del todo lo el mundo muestra y enseña. Por ello, mi reflexión puede llegar a convertirse en una opinión inmadura propia de un angustiado adolescente.
Qué es la vida sino un camino de zarzas y espinas. Un diario sin sentido y mal escrito, con tachones y páginas rotas. Aún no comprendo cómo no hemos caído todos en una locura común; tanto ruido y tanta ceguera debería dañar. Por ello admiro al -si hay-, creador del universo y su bendito orden.
El Ser, poderoso y débil; porque Él es lo todo, y la nada también. Él, aquél que crea y destruye; y no por ello podemos guardar rencor. Porque su función como todopoderoso es el ser el bien y el mal en un sólo término.
En el mundo hay penuria, pero tambíen existe la bondad; el bueno. Sin uno no hay otro; nuestro dios -nuestra lógica-, juega los dos papeles; aquél que ve sólo el lado bueno es un ignorante y egoísta, y aquél que ve sólo el lado malo también.
Tal vez caiga en lo cierto cuando digo que en verdad sí que somos una panda de locos, unos desquiciados sin razón lógica de nacimiento.

Cristina





